¿Seremos acaso los peores cobardes, nosotros quienes le tenemos tanto miedo al amor ?.
No, no quiero competir, me declaro incompetente.
Pero si mi altura no me da vértigo ¿que queda del pasado?
Quiero tiempo, días con más horas, dinero y una cama de dos plazas ¿Es mucho pedir?.
¿Es mucho querer el querer simbolizar con mis extremidades el número de logros que no podré cumplir?
Pero preguntas son preguntas y capaz que la adolescencia nunca pase y me quede pegado en éste entrevidrios que me aprieta cada vez más como una pobre mosca enjaulada por su estúpida ingenuidad.

Calmado.. calmado que viene la ola de holas sin "¿cómo estás?", la ola de indiferencia que tanto quise esperar.