Si nunca llegase a llover en esta tierra de incertidumbre es por que las raíces que suelto en esta silla se vuelven cada vez más gruesas; sintiendo como el sol se desplaza a través de una botella de coca-cola, no se me ocurre qué decir ante la multitud de ésta pantalla, y es que cada vez que me siento, me rindo un poco más, que sin la gracia del engaño me muero cada vez más.
Es irritante saber que me desvanezco del agua que es la gente, que mi idea de mercurio era ridícula y ya no hay salida para la monotonía de la sobria noche. Mi felicidad no madura y me piden cambiar de letra cuando ya he llenado tantos cuadernos sin final feliz todos los días.
Y es triste que el amor de la vida no deje huellas al pasar por al lado tuyo, es duro definir la soledad en siete letras, es horrible que la ventana se llene de raíces que tapen el sol a mi vida. Solo me hacía falta un poco de incomprensión para saber que no hay sombra que acompañe a esta fastidiada historia de no hacer nada.