Me fundí con plástico eterno de tus manos. Me crié con espaldas indiferentes.
Apuesto por aquello, me dije que el crisol de tus recuerdos se sumaría a una efímera vacación con ansias de terminar. Me dices de ojos -¿Qué sabes tú?- mentiras malezas. Ouch, lo siento, mi garganta se reventó cuando me prometí gritar amor alguna vez. Apuesto nuevamente, no creo perder esta vez, no sabes.
Ay mamá, yo siempre concibo la culpa, como tu alguna vez me concebiste a mí. No me digas que nosotros hombres no sabemos acerca de partos, que esto duele. Apuesto por el dolor de vosotras, pero lo siento, el dolor aquí es fundado, es confirmado.