Imbécil de mí, que me prometo no dejar esperanzas en estantes más altos que yo. Pero los juegos son más estrictos de lo que piensas y mágicamente sus reglas son azarosas (¿azarosas? tu azar, para no desvincular mi voluntad) Hoy sentí, cóbrame a mí, no me dejes volver a creer.
Mediremos la distancia en cadáveres, me oyes?
Apuesto tantas muertes desde ti.
sábado, 5 de enero de 2013
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