Desde hace unos meses me he respondido que la muerte se contesta con vida, solo así podremos hacer eterna el alma de quiénes ya no están. Mantenerse vivo para recordarles y que esto me recuerde seguir viviendo, un círculo doloroso pero contestatario y resolutivo.
Descubrí que la duda es un sentimiento, no hay interrogantes si detrás no hay una sensación de inquietud. En la oscuridad del abismo no hay respuestas. Y si bien hay que mirar el abismo a los ojos para encontrar las preguntas necesarias, hay que emerger a la superficie para darnos alivio con alguna respuesta. Ésta fue la mía