jueves, 15 de diciembre de 2011

Alomenomencial.

Para crecer con solo un riñón de interés, que renueve mi sangre traicionera. Lograr en términos izquierdos mis manos toscas, mi piel escamosa y mi triangulado corazón. El crecer me pide sutileza y esta se acabó con mi abuela, el ambiente me distorsiona para creer en el corazón obscuro de tanto pulmón. Hoy ni corriste hasta el peldaño más cercano para trepar el cielo, pero te sentaste a observar la nube incolora que tapó la luna mientras reía.

Estoy escupiendo mi cerebro, la licuadora entera en mi tasa quedó y sin té preferiste saborear la derrota. Hay tanques en el patio, hay carteros atrasados y yo me quedo sin tu recuerdo, porque este comenzó a mover mis manos para derrocarme a mi mismo.

Toma las armas, están bajo almohada, junto al pijama que nunca tocamos. Escóndete y destruye si caen las lámparas antes de salir corriendo, tenemos que abandonar el cuerpo, es urgente, es cotidiano.

Lo siento, te lo oculté para no comer pasto de desayuno después de dormir colgado. Solo recuerda que el mes que viene teníamos que salir a arrugar la bandera y doblegarnos a nuestras manos...manos..manos..manos..menos..




El acantilado siempre supo su dirección, no nos hagamos los weones.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Una letra y un metrónomo de latidos.

Una canción para sanar, como el lomo de una piedra que lanzó la persona más sensata.
Era mi letrero, de esos que llevo en la espalda y se los presto a los dulces de olvido, de ellos mismo me olvido y las rocas han de caer. Si mi cuerpo se ha vuelto espalda, si mis ojos miran al cielo y se tornan nubes para no volar. Que risa la suya señor, cuando momia he de volver.

Capaz que lo lejos no haya importado, si no he explorado el desierto por la superficie.

No me creerías, no me creerías.
Ni desearías creerme.


"Algunas cosas tienen que ser creídas para ser vistas"

viernes, 9 de diciembre de 2011

Briel.

Ni un tercio, ni una moneda quedaron en el metal que cubre este sueño. Recuerdas tantos cuerpos que poseímos, que me decías vamos, que trotemos que podríamos conquistar cualquier copa de árbol, pero yo no me atrevía ni a subir una rama, que se caían, que sonaban, que incluso podría cobrar movimiento y éstas matarnos de asfixia. Mira lo que encontré después de otro sueño frustrado: nada nuevo.

Temblará te decía y tu comenzabas a creerme; ahora tiemblas, ahora estás asfixiado por el árbol del cual te caíste, te he matado y nunca troté para desviarte de mi mismo. Perdóname, lo he vuelto a hacer, este es un mensaje claro, sin hojas que lo tapen, no hay que soplar, no hay que buscar, es obvio. Como ves sigo siendo el mismo, el mismo que cuando quiso trotar a tu lado, comprendió que debía quedarse atrás, cronometrando nuestras hazañas.


El viudo prefijo


jueves, 8 de diciembre de 2011

Siete años para cambiar.

Sin paracaídas, que el sol me quema por los lados. Con escudo salir a comprar y enganchar el primer vuelo a las nubes sin dirección al norte. Puros repudios mis actos de habla, sin encontrar colchón disponible para este cuerpo tan pesado que le cayó a mi alma.
Desperdicio de células, desperdicio de preguntas.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Pide tres deseos.

Ver un cometa fugaz, para pedir un deseo.