jueves, 5 de diciembre de 2024

Buen viaje

Se separan las aguas y la cinta
Está película que nos pasamos, no puede ser rodada en el mismo rollo
Este video no puede ser visto por la misma persona
Ese espectador no puede ser mi amigo
Pues se separan las vidas y así, el largometraje

Buen viaje

domingo, 5 de mayo de 2024

Ese ruido que pronuncia mi nombre

Me decían que escribo bien. Qué lo acalino de la saliva rebalsa el ácido de mis palabras. Pobre de aquellos que escucharon de aquello; qué empujaba cuan galán, que sollozaba cuan real.
No me es fácil escribir sin pensar en su sonido. No me es terrible verlo de frente, mas no entender su idioma se me hace insoportable. Qué refrán dirá para demostrar sobriedad. Aún lo espero.

Me grita a menudo que no sé dibujar y sí, no lo sé y me abstengo de conversar, porque ni así puedo delimitar el rigor de la voz. Voces que suenan al son de tus pasos, veloces, que se hunden en piedras raras.

Quisiera modularlo, escucharlo y sostenerlo. A veces quiero que se interese, pero mi interés aún no se lo gana ¿Te acuerdas tú del desinterés? Yo no, repito después del desentendido. Y me apena, sabes, me apena tanto escorial que bajó por nuestras bocas; porque aquello no fue voz, no. Fueron pájaros caídos del nido, palabras de cariño para uno mismo, porque el desinterés corazón, el desinterés es cal y canto para el alma.

No te expliqué lo que te quise decir. No te lo expliqué y me fuí. Para no escuchar, para no entender. Para decirte que no escuché, que no te oí y que aquí nada pasó. Pero cariño, si mis ojos humedecen cuando te digo esto, es porque sí, aquí ha pasado de todo.

A pesar de que el ruido no me conteste, aunque el ruido no escriba, aquí estoy escuchándolo todo, tratando de leer una historia diferente y derritiendo un lápiz sobre mis dedos.

martes, 9 de abril de 2024

Cada cinco

Yo, que desconfiaba de la tristeza 
Encontré en los relatos un síntoma 
Yo, que pensé que tanta elegancia
Diferenciaría un shock de una historia
Yo, que acostumbro a errar
Sentí la humedad de mis ojos

Hablando de ti

miércoles, 6 de marzo de 2024

Tantas razones para ti

Hay tantas razones para estar, cariño
Qué las estrellas son finitas ante tanto lenguaje.
Tanta osadía, tanto fulgor; no hace justicia a las heridas que nos dibujamos. Qué a cincel nos grabamos nuestros nombres en alguna corteza, en algún tronco que sostuvo tanto corazón y tanta historia.

Hay tantas razones para no estar, cariño
Qué arenas movedizas son terreno más fértil para asentar un nido, con malezas y caricias.

Sólo que al olvido le gusta recordarnos que nuestras caras de enojo, guardan una luz clara de miedo, de miedo que la arena deje de moverse y angustia que las estrellas desaparezcan, que el lenguaje sea monosílabo, y que las razones sean consecuencia.

No hay maneras, amor mío
No hay distancias que apacigüe nuestro miedo
Ni calores que superen nuestra alegría.
No hay maneras de decirnos adiós
No hay maneras para tanto tiempo
Pero razones nos sobran
Nos sobran las estrellas
Esas que a veces nos bajamos
Para el recuerdo mejor olvidado.