miércoles, 18 de marzo de 2009

Un siempre adiós.

Y si de ésto tratase mi vida, ya no lloraría cada vez que lo vivo.
Un tema para repetir, en cada frase que resuena en el más fino sentir de tu alma.
Y un pobre religioso bostezando cada día, como si de tragar nubes se tratase.

Me rio de tí, de ellos y de mí.
Generalmente el llanto de las hojas al caer viene del mar.
El mar sigue bombardeando mis creencias.
Y el mar llora cada noche conmigo, por que contigo rie la luna.
Pués su reflejo entristese a la marea más alta.
La ímpetu de mis ideas, carece de significado.

Entonces...
El mundo no está lleno de agua, porque yo no soy capaz de ver lo lleno que está el vaso.

Hay una laguna al fondo del mar, donde cae cada lágrima enmudecida.





No puedes rezarles a los cupidos
si estos no son dioses.

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