Por que hay un músculo que suele desgarrarce con pocas palabras.
Que llora sangre, no por lo bendecido que ha sido; llora sangre por que no hubo quien le reze.
Mientras que sus oidos odiados por quien se odia a si; quedaban lentamente deformados, para no escuchar más.
Y mis lágrimas nunca caerán; para no revlasar éste lago de juventud y confusión.
Por que lo perfecto no se ve hasta que falta.
Y se pierden las piedras más hermosas en sortijas a suerte de artesano.
Por que es acostumbrarse a estar solo, y preferir quedarse ahí con esas heridas que al mover, o tan solo verlas; arden como si se quemaran por si solas.
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