Rocé el techo de la casa y no supe caer bien. La región de mis pies no paran de criticarme y así aún sigo creyendo en el equilibrio.
Sin cielo ni luz me quiso hablar.
¿Es tan triste querer?
¿o es posiblemente el no saber querer?
Las islas no reclaman, solo saben festejar sus costumbres.
Mire a éste sujeto solo una vez.
El lírico ya no lo acompaña, y pretende morir con su niñez.
Recuerdos son recuerdos y la mejor manera de salir de ellos es mi profundo tesoro.
Sumergirme en el mar y quedar sin aire.
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