Si quieres reír, podrías empezar sacando un par de pañuelos desechables con olor a horror. ¿Que pieza lloverá ésta tarde? Si las cascadas inundan la ciudad me volvería humedad a mi creencia de resplandor, pues los revólveres de plata se han hecho viejos y los de oros no quieren hablar conmigo. Más me gusta una cara de sueño, de soñador cumpliendo una promesa. ¿Cuándo tendré que parar de hablar?.
Una vez encontré arrancando una palabra de mi razón y mi vaga decencia decidió hacerla desdicha, y pisada se encontraba llorando. Que venga el rey de reyes a hacerme creer en su reencarnación, pues si no quiero que vuelva vivir, me gustaría saber como fue que la encontré.
Que en paz descanses sentimiento hundido en carne, grasa y desgano.

Y que el amor no se lleve a la muerte,
por que éste desdichado a muerto.
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