domingo, 16 de enero de 2011

Desde que los Domingos se vuelven semanas enteras.

Me tocó hablar con la desilusión el otro día, estaba llorando y fumaba mucho. Cuando abrimos la ventana y decidimos tirarnos al vacío, llegó el recuerdo con tres botellas de cerveza sin alcohol, sumándose a la masacre de la gravedad. Nunca hemos parado de reir y nació la risa, quien se sentía acomplejada por que siempre la confundían con la sonrisa, quien nunca apareció en aquella reunión. La infantilidad se sentía felina y un perro desesperado por fornicar con ésta, creimos que la violación era una candidata perfecta para jugar con nosotros, pero se acabó el tiempo, se había muerto y lo cremamos entre las cenizas de los cigarros.
Llegó el momento en que nos armamos de valor, abrimos la ventana, sacamos el vidrio, nos tomamos de las manos, respiramos hondo, llevándonos todo el aire de santiago, y tomando impulso de nuestras temblorosas rodillas hicimos nuestra última decisión irnos a la mierda, bajar y dejar a la gravedad hacer lo suyo. estiramos las rodillas y comenzamos a volar, subimos como personas de papel y cerrando los ojos, sintiendo el viento; la sonrisa tomó forma en mi rostro.

0 Declaraciones.: