Fácil se torna una conversación de símbolos, de sonrisas permanentes llenas de cruces. Suplementos para vos y desearnos suerte con el serrucho en mano; pues éste lo tenemos atado. Mientras que si le hablo a todos, me vuelves a querer desde una sombra ermitaña. Bien sabes que podríamos caer en el mismo juego y volarían las martillos, palabras pesadas, como vómitos de nuestras bocas hacia nuestras cabezas.
Que horror, que tragedia el pensar que ya no me verás, que cuando gane lanzaré una moneda al vacío pensando que ya no quería yo verte más.
0 Declaraciones.:
Publicar un comentario