Sorpresa, somos niños jugando a la escondida, somos risas de nada. Mostrarnos las manos y la carne colgando de los ojos.
Mientras mentiras se generan en la fábrica. Vamos, con cervezas, palos y una cajetilla de fósforos, no olvides los cigarros.
No es suficiente, no es conclusa mi invitación a reír en nuestra celda. Mejor caminemos como escobas encantadas, como noche horrenda, hermosa de ti.
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