Generosas manos que no aprietan, no seducen al convencimiento. Culposas manos acarician manos desinteresadas, manos distraídas comprometen a los dedos a navegar por tus brazos quietos.
Gemidos perturbados despedías en el patio, cumpliendo condena para el recuerdo de mí.
viernes, 18 de mayo de 2012
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