Hoy saqué al aire esos cartuchos que bien cartuchos me tenían. La distancia del fuego es otra cosa. Me reiré que hoy he caído de nuevo, vida puta; pero tu misma no sabías con quien mierda te metías, tu única y yo también, soy tu más asqueroso enemigo. El error que cometí es que al avanzar pensaba que pisaba tu cara. Vida puta, mátame si te hace falta, pero no he de estar arrodillado como dicen mil y un personas o más. Qué distinción se aperra a esta distancia, el fuego ha de estar atrás y yo con él.
Perdónanos la masacre, hija de puta.
A hablar no más, una y mil veces a hablar.
Si quedo sin voz, misericordia a mis manos.
Sino a los ojos, peor el caso, recurro al latido.
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