La decencia como dicen los astros no se comparte con la vejiga llena.
Mis amantes se han ganado la libertad para ir a canjear las fichas para jugar con mis nervios.
Inversos mis antojos, sé que rodeas mis pasos, sé que no sabes, sé que no sé, sé que no puedo saberlo. Pero por sobre todo sé, que las historias no se terminan, como lo hace un río hasta llegar al mar.
Cuando el sol termine de quemar mi voluntad; porque ahora es invierno, huiré a los cerros bellos de tu pelo, para vomitar del cansancio que ha significado temblar de nuevo.
0 Declaraciones.:
Publicar un comentario