Carta de perdón y posterior odio.
Ahora es paja, es un árbol en medio del pajar. Para bien o para el mal, curdí el crucero de las tres de la tarde, montando el celular y trayendo nueces a mis dedos. Yo no sé dónde se encontraba el bastión de nuestra sombra según tú. Que mis ritos, que mis desapariciones dentro mío te hirieron más a ti que a mí. Que yo no sé saber ni sentir por ambas.
Mantener los ritos y saber desviarse del camino sabio, para empezar a sentir con las yemas de los dedos del pié y saber mejor vivir un poquito más vivito.
jueves, 3 de marzo de 2016
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