No sé cuál fue el primer pie que me sostuvo ni cuál meta me hizo caminar. No sé qué diluvio me devolvió a gatear ni qué discurso sumergirme a nadar. Las plantas no guardan ansias para nacer, no buscan forma alguna para volver a ser semilla. No hay fórmulas para convertirse en mí, sólo un yo.
Me disuelve la mente ver el triunfo y me ata al vacío ver cuántos rostros veo sin estar ahí, fui a la luna y volví pero, pero Marte, Saturno y Júpiter están complicados.
Yo no sé ni quiero saber cuándo partimos ésta carrera, yo sólo corrí y de enajenada que está la vía, pensé en correr a otra dirección, esperando que algún aplauso palmase con mi dirección, mi disturbio asequia cualquier esperanza y la espera ajena se cuestiona de cuánto tiempo ha de estar parada al sol, a la lluvia, al terremoto de mis pies.
Guadaña me espera, que sin tapujos soy recolector, hijo ilegítimo de mí mismo, hoy vuelvo a trotar.
miércoles, 30 de enero de 2019
Carrera
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