jueves, 12 de septiembre de 2019

El corazón es un constructo lingüístico que late

Tumor maligno recita un espejo
Corrompido por la corriente marina
Es piedra la que late entre mis pulmones
Y entre lo obsceno y lo sarcástico
Esculpir es un arte de supervivencia

Para proponerme caída libre buscar el raco es en vano
Yo sé que hay roca al fondo de los lagos
Por eso te ofrezco agua salada
Porque lo mío es caer
Y no soy escultor

Lo sabes

1 Declaraciones.:

Joaquín dijo...

Puedes no ser escultor, pero esculpir es un acto que te ha llevado a sobrevivir. Has moldeado con tus dedos mi interior, me has abierto de uno a uno, violentamente, con permiso por lujuria, pero en el proceso has llegado más profundo de lo que mis defensas lo permitían. Rozaste mi identidad y me sorprendí riendo como preescolar frente a galletas ricas traídas por otro preescolar. Mis afectos se entibian con la yema de tus dedos. Te siguen dejando el pelo largo, pero te queda bien. Se siente rico cuando se enreda entre mis dedos, que quieren penetrarte de tantas formas, quizás para llegar a tu corazón, que creo que podría ser de malvavisco (recordar no mezclarlo con agua, como el video del mapache) . El preescolar encontró un compañero, que juega en el recreo con alguien más. Se siente lindo verte reir.

Soñé que pintábamos con tempera, yo te escondía el azul, porque el amarillo y verde te vienen de maravilla. Te conté que me gustaban los girasoles y decidiste jugar con el rojo. Te recordaba a sangre derramada por gente que lucha. ‘Yo sangraría por ti’, y reí de nuevo de forma nerviosa. Dejaste de pensar en un momento de lo que vivías día a día para pintarme de colores con tus dedos. Le pedí a mi madre botones en una cajita, y quería entregártelos diciendo que si bien ves los grises en tonalidades varias, para mi eres como una cajita llena de botones. Será muy lindo cuando puedas ver esos botones también.