Una canción para sanar, como el lomo de una piedra que lanzó la persona más sensata.
Era mi letrero, de esos que llevo en la espalda y se los presto a los dulces de olvido, de ellos mismo me olvido y las rocas han de caer. Si mi cuerpo se ha vuelto espalda, si mis ojos miran al cielo y se tornan nubes para no volar. Que risa la suya señor, cuando momia he de volver.
Capaz que lo lejos no haya importado, si no he explorado el desierto por la superficie.
No me creerías, no me creerías.
Ni desearías creerme.
"Algunas cosas tienen que ser creídas para ser vistas"
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