Hoy se cambia, no se cruza la puerta sin pisar con todo el peso, no se teje con los dedos ni se escucha sin haber hablado. Que es de tiempos remotos, que es así, que no se puede y yo grito ¡Patrañas! Que me soplen la vela si su amor llegó hasta donde me rompí las palmas de mis manos con las uñas. Se crece, se trepa, se nada; pues con la muralla no se choca ni la cama tiene peso suficiente para caerse algún día.
Hay que protegerse del amor, del amor propio por l@s demás.
Chao.
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